POR REALISTA INGENUO
Se me volvió una costumbre escuchar programas de fútbol. Sinceramente, no tengo una razón concreta para explicarlo; tal vez es el miedo a estar solo, tal vez estoy huyendo de la realidad, puede que solo me guste escuchar programas de fútbol. Lo de escuchar radio fue algo que aprendí de mi papá y algo que hacía con papá, algo íntimo, que nos dejó tanto a mi hermano como a mí. Escucho, como dije antes, programas de radio, que generalmente son las ideas previas o los análisis posteriores de los partidos. Por supuesto, escucho los partidos, todos los posibles. Escucho tanto radio y programas argentinos como colombianos, tal vez por el estilo de los primeros, tal vez porque los segundos hablan del lugar de donde soy.
Entre esos programas que escucho se encuentra el del señor Jorge Bermúdez, El Parche del Fútbol. Debo decir, dando entrada al tema que quiero ejemplificar, que empecé a escuchar sus transmisiones durante el 2018, me parece. Transmisiones de los partidos, reacciones, entre otros “contenidos”. De tanto escuchar, me di cuenta de que me gustaba su estilo, su forma de presentar y de expresarse, además de que de una u otra forma muestra que algo sabe, que ideas tiene sobre el asunto del que habla, que no es discurso vacío, que en definitiva hay algo que aprenderle. Desde esos momentos no dejo de escucharlo, tanto que ahora migré a la radio, la que se dice tradicional, para escucharlo en su programa, que me parece es muy merecido que lo tenga.
Quiero decir también que, como a muchas personas, el señor Bermúdez no nos caía bien. Parecía un payaso, un torpe, sin ideas, transmitiendo la imagen como de burla, como contrario a los otros, como que no cuadraba. Me refiero, claramente, a las etapas del programa Saque Largo, este ya de televisión. Hay que aclarar —y esto es precisamente el punto a tratar— que yo tenía aproximadamente 15 años de edad, por lo tanto mi criterio era el de un adolescente, y pues un adolescente… en fin. El punto es que era chico, aún no había crecido y, por las razones expuestas antes, no me terminaba de encajar Krillin, como le empezaron a decir, a propósito del disfraz que usó cierta vez en Saque Largo.
Ahora bien, la pregunta es: ¿y ahora por qué sí me gusta y me cae bien? Pues la respuesta, diría yo, es la más obvia: porque crecí. Es decir, cambié, y ahora veo al señor de otra manera, con otros ojos y con otra perspectiva, con la de un adolescente de 29 años. El tema es que no solo yo crecí, no solo yo me gradué de la universidad y cambié mi forma de pensar, también lo hizo Jorge Bermúdez. Luego de su salida de Win, el señor se dedicó, con unos pasos por otros lugares, a camellar, a moler, a darle a su proyecto, a materializar una idea, un sentimiento, un anhelo, un deseo; sobre todo ese de comentar los partidos, de hacer análisis en vivo, de realizar grandes transmisiones, todo lo que en sus videos dice de manera reiterada, como un mensaje de que es posible superarse a sí mismo, de transformarse, de llegar a ser otro. Ahora es el pionero, o uno de los primeros que se aventó, es decir, se aventuró, quizás con prevención de lo que se venía con los canales, al maravilloso mundo del internet, de YouTube.
Es evidente que durante años trabajó y se posicionó como el mejor en ese aspecto, obligando de manera directa o indirecta a los otros competidores a sumarse al juego, un juego que desde años venía entendiendo Jorge. Tanto es el mérito de su trabajo y el ejemplo de su crecimiento, que lo llama una de las cadenas deportivas más importantes del mundo, como lo es ESPN, en un programa que me gusta mucho por la calidad, como lo es ESPN F 360, además de participar de los comentarios de algunos juegos importantes de Copa Libertadores, entre otros cubrimientos que realizan en este canal.
Con lo expuesto anteriormente, se puede ver el crecimiento y el cambio en dos personas: una figura pública que sirve de ejemplo y una persona del común que ve en esta un horizonte o una “inspiración” para seguir adelante, aunque con un rumbo distinto. Así como Jorge pudo cambiarse a sí mismo, yo cambié mi percepción de Jorge y amplié mi criterio. Ahora lo que dice no me parece de payaso, no me parece que sea tonto; al contrario, lo encuentro como un conocedor de la pelota. Pero para poder entenderlo tenía que crecer y vivir, así como lo enseña El Patrón.
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