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Comentarios que nadie pidió: A propósito de mi papá, una excusa para hablar de historia


POR REALISTA INGENUO


Memoria entre muerte y vida

 

Escribo este pequeño escrito durante el duelo debido al fallecimiento de mi padre. El recuerdo de mi padre fallecido no es otra cosa que un axioma – de tres que mencionaré en el texto- encubierto; todo hombre o individuo va morir. La realidad de la muerte individual, al volverse recuerdo –como en mi caso-  constituye el segundo axioma –que se desprende del primero-  de por si conocido; el hombre es un animal social. La muerte, según como veo, presenta dos caras; la primera individual, la segunda social- una real y otra ideal, una objetiva y otra subjetiva- construida por medio del símbolo.

Al decir que la muerte presenta una realidad – es decir, es real- si se me permite, se acepta de manera humana la idea de la “flecha del tiempo” – mencionada por Hawking en su famoso libro Historia del tiempo- o la flecha termodinámica, que ilustra el segundo principio de la Termodinámica, el de la entropía. Se tiende por naturaleza al desorden, comúnmente se piensa o admite que el hombre lucha –o en algún momento de su vida lo hizo- contra el caos y lo desconocido, y su manera de lucha es el orden o la adaptación. El orden combate el desorden, y su manera, si se permite, en el hombre se da por el lenguaje, la razón, la memoria, historia, o como menciona Cassirer su “mundo simbólico” o “dimensión simbólica” – características que nos diferencias de las demás existencias, y en especial de los otros animales, gracias a un intermedio entre el sistema receptor y efector dado en los otros animales, en el hombre siendo este el símbolo.

Quisiera, antes de continuar, mencionar el último de los tres axiomas o sentencias que iba a presentar en el escrito. Creo que no se dudará si afirmo lo siguiente; mi existencia es posterior a la de mi padre – o si se permite, Newton nació antes que mi persona. No quisiera profundizar mucho si es posible que un hijo sea primero que un padre, o si, como menciona Hawking será posible recordar algo en el futuro, simplemente quería dejar esta sentencia para luego usarla más adelante.

Continuando, si sumo los dos primeros axiomas, a recordar -  el hombre es ser social y todo hombre individual morirá-  se puede obtener lo siguiente; las sociedades humanas están “condenadas” a cambiar – o perecer.

La muerte no se puede evadir, aprendí eso con la experiencia de mi duelo y con la perdida de mi padre, y lo aprendemos cuando fallece un ser cercano –de la nuestra no sabemos. Sin embargo, debido a su dimensión simbólica, y a su carácter especial, el animal – o el hombre- tiene una forma de “sobrevivir” – de extender su vida-  o conservar su vida más allá del “individuo”, pudiendo escapar de una manera no tan grata de su “condena”.

Para Facilitar la exposición y el propósito del escrito, en nuestro caso tomaremos una sociedad – la ideal y abstracta- como un individuo – mi padre- y diremos que la manera de conservarse más allá del tiempo y sus estragos, es tomando “posesión” del exterior, y adaptando el desorden o caos. Para este propósito entran la enseñanza, la comunicación, el saber, entre otros elementos culturales y del actuar del ser humano.

En este punto, es válido recordar la común asociación que se da entre la muerte y la vida – como esencias-  particularmente en su aspecto reproductivo –sexual. Mi padre me “creó” junto a mi madre, y además me enseñó, me comunicó su experiencia, su historia, su saber. Según lo dicho por Aristóteles en la Metafísica “una multitud de recuerdos del mismo asunto acaban por constituir la fuerza de una única experiencia”. Especialmente heredé –herencia es otra manera de orden- algunos modos de pensar, de razonar, de hablar, de sentir, también un poco de su tímido carácter, aparte su recuerdo, su imagen, su sonido, sus mensajes, sus ideas.

Menciono mi experiencia, a la vez que comparto mi luto, para ilustrar lo que hacen – e hicieron-  las sociedades con sus “hijos” o sus descendientes, la transmisión de lo que eran y sus experiencias. En este punto se puede usar lo mencionado por Aristóteles y lo resaltado como “único” a partir de la multitud, ¿multitud de qué?, de la experiencia humana de existir y vivir.

Voy a recordar el tercer axioma, que al parecer estaba desarticulado, para continuar el comentario; Newton nació antes que mi persona. Sabiendo que mi existencia es posterior a la de Isaac Newton, que estoy en el “presente” y que él estuvo en el “pasado”, es posible realizar una equivalencia, dada esta en el plano de la “existencia”; ambos “existimos” -solo que, en distintos momentos, no habiendo más valor alguno que la presencia- en una relación “temporal” –el porqué de esto lo dejo para otro escrito- así como también sostengo una relación, pero en su caso espacial, con algún habitante en China.

La realidad se nos presenta – o el hombre la estableció- por medio del “Espacio” y el “Tiempo”, y, además, si es cierto lo que dice Cassirer que al hombre “no le queda más remedio que adaptarse a las condiciones de su propia vida” – vida simbólica, vida en el símbolo y por el símbolo-  tenemos una dimensión adicional, que con timidez y a su vez atrevimiento, la relaciono con la Historia y su transmisión gracias a la memoria de “secretos” y “descubrimientos”.

La Historia estudia las sociedades humanas a través del Espacio-Tiempo y sus cambios o permanencias, la memoria con su característica conservadora y al mismo tiempo reproductora, me permite existir “contemporáneamente” con Newton –compartiendo características de “humano”, gracias a la exteriorización y apoderamiento de su medio por Isaac Newton, como mi persona al reactivarlo por medio del contacto con sus restos o las fuentes.

Para ir concluyendo, en el caso de la sociedad – las sociedades- la transmisión de “secretos”, en un caso específico nuestra identidad como seres humanos – por ejemplo lo que pude observar  en el museo de Antioquia, con una exposición sobre próceres de Antioquia y sus actos “fundantes”-  también las enseñanzas  y experiencias de los muertos –ritos de Eleusis, fiestas primitivas de año nuevo-y recuerdos de seres queridos e importantes – monumentos e imágenes - , transmisión de técnicas y mensajes – superficies de inscripción, arquitectura, ciudad-  todo esto se da gracias a la Historia y la Memoria, combatiendo de esta manera la tendencia al desorden y a la muerte que nos gobierna como seres del universo. O recordando la vieja sentencia “maestra vida” acerca de la Historia y su función social, y también, como generadora de identidades colectivas e individuales, acercando estos dos conceptos.

Termino con esta cita de Stephen Hawking “El progreso de la raza humana en la comprensión del universo ha creado un pequeño rincón de orden en un universo cada vez más desordenado”. Sin duda esto gracias a la Historia y la Memoria – con mayúscula.

De esta manea termino este pequeño comentario y recuerdo de mi padre, haciendo lo que hacen las generaciones a través del océano del tiempo, recibir mensajes y dejarlos a la posteridad.

 

Apéndice al secreto

En algún momento de la existencia – de la existencia del Ente- algún grupo humano –Homo Sapiens- curioso, se dio cuenta de su existencia, se conectó con el “numen” – referenciando a Rudolf Otto y su obra “lo santo”-  tuvo una revelación acerca de si mismo y con ello obtuvo la idea del “secreto” y un secreto en si – el secreto de existir-  la existencia misma; a su vez, obtuvo el descubrimiento del problema del hombre y su nacimiento –y se inaugura la vida misma del hombre, ilustrado este punto con los “mitos cosmogónicos” o “del eterno retorno”.

Esta revelación se da como el Big Bang, como una “particularidad” o una “singularidad”, como un inicio, y como tal inaugura y da paso a la conservación y posterior reproducción de la misma, de la idea de existir. Para esto la Memoria – como ente, como creación más allá de lo humano-  es fundamental y muy importante por su carácter a la vez conservador y reproductor; también, gracias a la Historia – antes el mito, a la larga el relato y la comunicación- es posible nuestra existencia y su transmisión/permanencia – añadiendo a la sentencia de Aristóteles y mejorada por Nietzsche que solo las bestias, los dioses y los filósofos viven sin sociedad y sin Historia.

De esta manera se ilustra que no hay existencia del hombre fuera de la Memoria, siendo radicales, la existencia humana es un tipo de conservación y orden que “combate” la realidad, muy del tipo Yin Yang.

 

 

Bibliografía

· Cassirer, E. (1968). Antropología Filosófica. Una clave en la naturaleza del hombre: El símbolo. (pp. 25 – 27). México. Fondo de cultura económica.

· González Escobar, L. (2007). Memoria y patrimonio en Medellín. Corporación Región.

· Hawking, S (2011), Historia del Tiempo: Del big bang a los agujeros negros. La flecha del tiempo. (pp. 189 – 201), Madrid. Alianza editorial.

· Aristóteles (2003), Biblioteca de grandes pensadores. Aristóteles: Metafísica (pp. 129 – 150), Madrid, Gredos.

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