POR REALISTA INGENUO
El ganar la medalla de plata y el emocionarse por ello es una muestra de que los sueños se pueden cumplir, las metas, los objetivos. A pesar de que existen muchos obstáculos; lo que ha sido los casos de los pesistas (Mari Leivis Sánchez y Yeison López) y del gimnasta (Ángel Barajas)
El alegrarse por el triunfo de un igual a uno, sin dudas, me parece que genera esperanza, renueva, de ahí el llanto purificador de sus familias, amigos, incluso de uno que es un extraño. En definitiva, es una muestra de que uno se puede alegrar por los triunfos y las victorias ajenas.
También me parece que lleva a confiar en los procesos, mas allá si son empresariales, espirituales, artísticos o cualquier deseo que uno quiera cumplir o cambio que quiera efectuar; Enseñan a los atletas que lo importante es empezar y perseverar. Sin dudas nos invita a creer en nosotros mismos, a estar firmes en los momentos de dudas y desasosiego.
Al representar a Colombia, en este caso en los deportes olímpicos, podemos vernos muchos de nosotros reflejados en los atletas, sentir que un poco o mucho de lo que cada uno es se fusiona en un representante, en una imagen, en una persona capaz de llevar la bandera y de cierto modo hacernos sentir orgullosos de haber nacido acá.
Para finalizar, se puede extender el sentimiento a la región o al continente, una narradora de México se alegra e incluso llora por la medalla del colombiano en la gimnasia artística, entiende el sentido y el significado de todo lo que han tenido que pasar. Esto nos lleva a sentir solidaridad por personas que comparten nuestro territorio, nuestras luchas, nuestros miedos, a no sentirnos tan solos ante la realidad que se nos presenta a diario.
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